Inicio 2017 marzo III Domingo de Cuaresma

III Domingo de Cuaresma

» Si conociéramos el don de Dios…»

Comenzamos el III Domingo de Cuaresma recordando las palabras de Jesús a la Samaritana:
«Si conocieras el don de Dios…le pedirías de beber y él te
daría el agua viva!!»

Es el anhelo de conocer: quién no ha pensado infinidad de veces, en las relaciones con los demás, quién no ha pensado: No terminan de conocerme. Si me conocieran de verdad, no pensarían eso de mí, me tratarían de otro modo, me querrían más!

Y es que una de las pobrezas más grandes del ser humano hoy es, la ausencia de relaciones verdaderas. Nos comunicamos a niveles previamente superficiales. No terminamos de conocernos, o nos conocemos muy poco, y por eso nos cuesta tanto justificar al otro, y por eso nos cuesta poco juzgarle cuando se equivoca. Y es que, al no conocernos profundamente, no amamos del todo al hermano.
¡Cuántas cosas nos estamos perdiendo por esa superficialidad en nuestras relaciones!

No somos capaces de compartir nuestros sentimientos; nuestra insatisfacción, nuestros anhelos,…. ¿Qué van a pensar de mí? ¿Qué dirán? ¿Pensarán que estoy loco?,,,, Y por eso nos quedamos en la superficie,de las cosas, de los acontecimientos y de las personas.

Cuando se habla de Dios es igualmente válido todo esto: el sentimiento con Jesús dice a la Samaritana: » si conocieras el don de Dios», nos permite entrever lo que nos estamos perdiendo al no esforzarnos por conocer a Dios. Porque estamos perdiendo mucho tiempo en cosas de poca monta. Si conociéramos el don de Dios, tendríamos saciado nuestro corazón.

Hoy Jesús se nos presenta como aquel que es capaz de apagar nuestra sed, nuestra insatisfacción. » El agua que yo daré se convertirá dentro de él en un surtidor de agua que salta hasta la vida eterna».

Y el agua que él nos dará es su Espíritu. Él es el que nos satisface, alegra y consuela. El es el que nos riega y cultiva para que podamos dar fruto.

Pidamos a Cristo que nos dé su agua, su espíritu. Pídelo con gran deseo.
Acércate a Cristo, como la Samaritana y pídela su agua, su
espíritu.
Acércate y bebe gratis de la fuente.
Acércate y bebe, es decir, cree, ama.

Sacia tu sed. Nuestra sed, puede ser saciada. Es posible apagar toda sed y toda insatisfacción. Es posible que la vida adquiera sentido, es posible si bebemos el agua viva que es Cristo.

Pero no seas solo un vaso, que recoge, tienes que ser canal, que puedas llevar agua a otras tierras sedientas: fue lo que hizo la Samaritana » Venid a ver a un hombre que me ha dicho todo lo que he hecho»

Tenemos que llevar el agua a los demás y además con ardor, con entusiasmo, convencidos de lo que creemos, para poder transmitirlo a los demás y sea creible.

Sabiendo que no estamos solos; Moisés invocó al Señor ante aquellos israelitas incrédulos que dudaron de la presencia del Señor en medio de ellos y el Señor respondió.

En esos momentos de desengaño, de dolor, de sufrimiento, de soledad, momentos en los que como los israelitas nos preguntamos ¿Pero está o no el Señor en medio de nosotros…

Confiemos en él,…
Dios está con nosotros, Dios está a
favor nuestro, nunca nos abandona
aunque no le veamos.

No estamos solos….
Dios está con nosotros.

Luis Gomariz Hernández

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