Inicio 2017 mayo VI Domingo de Pascua

VI Domingo de Pascua

Comenzamos hoy el VI Domingo de Pascua. Las lecturas que nos presenta hoy la Iglesia nos van preparando para celebrar la gran venida del Espíritu Santo sobre cada uno de nosotros.

Así, aparece en la Primera Lectura del Libro de los Hechos, cómo los Apóstoles imponían las manos a los que se iban convirtiendo y éstos recibían el Espíritu Santo.

Sin embargo cabe resaltar el testimonio de Felipe que lleno del Espíritu Santo anunciaba con palabras y con obras el Evangelio de Jesús. Y nos dice la Primera Lectura que ” la ciudad se llenó de alegría”.

Y ya desde la 1ª Lectura se nos hace una pregunta:
¿El encuentro con Cristo, nos hace llenar de alegría nuestro
mundo, y al otro?

Si algo necesita el mundo hoy es la #alegría

Alegría de esa que surge del fondo del alma del hombre.

Esa alegría que tiene su origen en la hondura de la vida.

Esa alegría que nace de la profundidad con la que se
abordan los acontecimientos favorables o adversos.

Creo que una de las misiones más importantes que hoy tenemos los cristianos, una de las grandes obras de caridad, de amor a los demás, es conseguir que la ciudad se llene de alegría.

Felipe, predicando a Cristo con obras y palabras, llenó la ciudad de alegría. ¿Se podría decir lo mismo de nosotros?

Somos capaces de llevar la alegría a los demás?

Somos capaces de aliviarlos de sus sufrimientos, de
descargar sus problemas, de atender a sus necesidades,
produciendo así la alegría en ellos?

Somos capaces de ver el lado positivo de las cosas, de las
situaciones, de las personas?

Somos capaces de ver a Dios en todo cuanto nos acontece,
radiando así la alegría de de ese encuentro?

O sólo vemos problemas por todos sitios y amarguras a todos los que nos rodean?

Hoy se nos hace una llamada:

El encuentro de cada uno con Cristo, con Jesús, tiene que producir, en los otros, en los que nos rodean…#alegría. De lo contrario, ¿qué encuentro hemos tenido?

Pero es más..Tiene que producir en los otros alegría para, como dice el Apóstol San Pedro, dar razón de nuestra esperanza.

Es decir…Danos razón de nuestra esperanza cuando, por seguir a Cristo, nosotros estamos alegres.

Damos razón de nuestra esperanza cuando intentando actuar como Cristo actuó, a pesar de las dificultades de la vida, a pesar del dolor, a pesar de nuestro pecado, a pesar de nuestras miserias, lo llevamos de camino gozoso, lo llevamos con #Alegría.

Pero si por el contrario, por seguir a Cristo, lo llevamos como una carga, como una cruz, con verdadera angustia, con tristeza,,,,
No sólo no llenamos de alegría la ciudad, sino que además no damos razón de nuestra esperanza, por que nuestra esperanza es vivir con y como Cristo, y eso tiene que producir alegría, felicidad,,, en nosotros y en cuantos nos rodean.

Y podemos decir:
Señor, nosotros solos no podemos.
Y Jesús nos dice en el Evangelio:
Por eso yo le pediré al Padre que os dé otro Defensor, que esté siempre con vosotros, el Espíritu de la verdad.
Nosotros solos no podemos, dejémonos ayudar por el Espíritu.

Que así sea

Luis Gomariz Hernández

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