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No te rindas

24 Nov

No te rindas

NO TE RINDAS

Cuando las cosas van mal, como a veces pasa,
cuando el camino se ponga cuesta arriba,
cuando tus recursos bajen y las deudas suban,
cuando al sonreír, debas ahogar tus lágrimas,
cuando tus preocupaciones te tengan agobiado,
descansa, si te urge,  pero no te rindas.
La vida es rara con sus idas y venidas,
donde las contradicciones son el pan de cada día,
y si el fracaso, entonces, llama a tu puerta,
y te invita a mirar hacia atrás,
no le des entrada, lucha,
mira hacia delante, no te rindas.
El triunfo puede estar al girar la esquina.
El triunfo es el fracaso al revés;
es el matiz plateado de esa nube incierta,
que no te deja ver su cercanía…,
aunque lo tengas ya al alcance de la mano.
Por eso, ¡decídete a luchar sin tregua!
porque, en verdad,
cuando todo empeora,
el que es valiente,
no se rinde: ¡lucha!

 


Lectura:  (Del  Libro  de  Santa  Teresa  de  Jesús)  Abandonarse  en
las manos de Dios

Vuestra soy, para vos nací: ¿Qué mandáis hacer de mí?
Soberana Majestad, eterna sabiduría. Bondad buena al alma mía;
Dios, Alteza, un Ser, Bondad; La gran vileza mirad,
que hoy os canta amor así: ¿Qué mandáis hacer de mí?
Vuestra soy, pues me criasteis; vuestra pues me redimisteis;
vuestra, pues me sufristeis; vuestra pues me llamasteis;
vuestra, porque me esperasteis; vuestra, pues no me perdí; ¿Qué mandáis hacer
de mí?
Veis aquí mi corazón, yo le pongo en vuestra palma:
mi cuerpo, mi vida y alma, mis entrañas y afición.
Dulce Esposo y Redención, pues por vuestra me ofrecí: ¿Qué mandáis hacer de
mí?
Dadme muerte, dadme vida, dad salud o enfermedad,
honra o deshonra me dad, dadme guerra o paz crecida,
flaqueza o fuerza cumplida, que a todo digo que sí: ¿Qué mandáis hacer de mí?
Dadme riqueza o pobreza, dad consuelo o desconsuelo,
dadme alegría o tristeza, dadme infierno o dadme cielo,
vida dulce, sol sin velo, pues del todo me rendí: ¿Qué mandáis hacer de mí?
Si queréis que esté holgando, quiero por amor holgar;
si me mandáis trabajar, quiero morir trabajando:
decid dónde cómo y cuándo, decid, dulce Amor, decid: ¿Qué mandáis hacer de
mí?

 


 

“Donde están dos o tres reunidos en mi nombre, allí en medio de ellos, esto
yo”. Estas palabras son nuestra fuerza. Nosotros nos reunimos en tu nombr
Somos grupo porque nos has llamado Tú. Tú has pronunciado mi nombre y
de mis compañeros. Fulano, ven, sígueme. Tú nos has agrupado en una
comunidad.
Vosotros sois mis amigos. Tú nos has señalado lo alto de la montaña. Y n
dices: ÁNIMO, que mi yugo es llevadero y mi carga ligera. Tú te has puesto
cabeza de nuestro grupo.
Ahora, en medio de la marcha, te decimos con toda el alma: acaba en cada
de nosotros la obra que has empezado.
Haznos tierra buena, honda, mullida, para que tu semilla encuentre fond
fructifique. Haznos sensibles a tu voz, no fríos y cerrados cual nuevos faris
Empástanos en tu amor, para que seamos un grupo cálido y dinámico.
Acaba en cada uno de nosotros, la obra que has empezado. Acábala, Jesús e
y en mis compañeros.
Jesús, tú lo diste TODO. Nosotros deseamos dar MÁS, pero nos cuesta. A ve
hemos luchado por bienes poco sólidos: el dinero, la comodidad, la fama
prestigio, el éxito,…Ahora tenemos miedo. Quizá tú nos pidas algunos
SACRIFICIOS.
Sácanos fuera y métenos ÁNIMO. Muéstranos que DAS MUCHO MÁS DE
QUE NOS PIDES. Das la curación de fiebres internas, das la extracción de
tumores más profundos. Das… una mirada transparente, un pensamien to
doblez Das… una mano abierta, un corazón generoso. Das… amigos sincer
que son hermanos, una nueva familia. Das… deseos de justicia, coraje pa
luchar por la nueva sociedad. Das… un horizonte sin límites, una nueva ilu
para vivir.
Muéstranos que DAS MUCHO MAS DE LO QUE PIDES, y métenos VALOR, v
para dar más. DAR de nuestras cosas, dar de nuestro tiempo, dar de nues
persona.
Infúndenos tu fuerza, Señor, para que así sea .

 

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